Viernes, viernes, viernes, ¿cómo me puede gustar tanto un día? implica muchas cosas: se acaba la semana de clase..¡dos días libres!, la gente sale de fiesta, cada vez queda menos para el verano.. ¿A quién pretendo engañar? ¡Por fin es viernes! Por fin viene él. Estará al llegar al pueblo, si no ha llegado ya, así que tendré que estar pendiente del móvil porque estamos tan bien que seguro que me avisa para que nos podamos ver. Llevamos todos estos días hablando sin discutir, diciéndonos tonterías y riéndonos, y, argh, es que le quiero. Dentro de nada será su cumple (el 4 de junio) y subiremos todos a dormir a la braña del pueblo. Estaré toda la noche con él y espero poder decirle las cosas claras, ya sabéis, que le quiero pero que no soy un juguete. Bueno, todo esto suponiendo que me invite, que tampoco tengo muchas esperanzas, pero más le vale, que me he dejado un pastón en su regalo, jajajajaja.
Ya os contaré por la noche cómo ha ido la cosa. No os prometo que va a ser nada bueno, a pesar de que es lo que espero, pero bueno, ya sabéis cómo nos cuesta no pegarnos cuatro gritos todos los días..
¿Cómo he podido tener tanta suerte? ¿cómo puedo quererle tanto?






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